¿Luis Suárez no se va? Se aferra a su contrato para seguir en el Barça

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A la espera del comunicado oficial, Arturo Vidal será el tercer jugador a abandonar el Barça este verano. El tercer centrocampista, tras Arthur Melo y de Ivan Rakitic. El chileno fichará por el Inter de Milán, donde se reencontrará con Antonio Conte, un técnico que valora mucho sus características y que lo conoce muy bien de una etapa conjunta en la Juventus entre el 2012 y el 2014. El club italiano pagará un traspaso simbólico en una operación que en el Camp Nou servirá para liberar masa salarial y también para plasmar las intenciones de Ronald Koeman, que no contaba con Vidal para su proyecto, tal y como demostró el pasado sábado dejándolo fuera de la convocatoria para el estreno de pretemporada contra el Nàstic de Tarragona. El ex del Bayern Múnich participó en el entrenamiento de ayer por la tarde en Sant Joan Despí mientras sus asesores cerraban la rescisión de un contrato que acababa el próximo año. Finalmente, el jugador renunciará a gran parte del sueldo que debía percibir este curso. A cambio, el club lo deja salir prácticamente libre cuando, según la página especializada Transfermarkt, su valor de mercado es de once millones de euros. El negocio es similar al que ha llevado Rakitic de camino de vuelta a Sevilla.

Vidal, que viajará de manera inminente en Milán para firmar el nuevo contrato y pasar la revisión médica, deja un legado contradictorio en Barcelona. Si bien su estilo de juego nunca ha generado consenso entre la afición azulgrana, sus números son indiscutibles: 96 partidos y 11 goles. De hecho, sin ir más lejos, la pasada campaña, con Valverde y Setién, fue el centrocampista más utilizado de la plantilla, lo que dice mucho de la fiabilidad física que gasta a sus 33 años.

El chileno sale por una puerta que Luis Suárez, otro de los descartados por Koeman, de momento se resiste a atravesar. En el club son conscientes de la dificultad que implica, por un lado, llegar a un acuerdo para la liquidación del ariete uruguayo -con un año blindado y otro de opcional- y, por otro, encontrar un equipo interesado con suficiente músculo financiero para pagarle la ficha. Pero aún son optimistas de cara a llegar a un entendimiento. Ahora bien, se huelen que la estrategia del futbolista para conseguir una rescisión satisfactoria pasa por aferrarse a su contrato y aguantar hasta que los técnicos no tengan más remedio que contar con él si no pueden incorporar un nuevo delantero. Porque Suárez calcula que, si no se va, el Barça lo tendrá más difícil podrá contratar Memphis Depay, del Olympique de Lyon. Además, su familia tiene lazos muy profundos con Barcelona (y con Leo Messi) y estaría contenta de no tener que cambiar de ciudad. Por todo ello no tiene prisa: el tiempo y el papel firmado juegan a su favor. Otra cosa sería, en caso de que finalmente terminara quedando, encajar la reacción de la afición, que esperaba una revolución tras el 2-8 en Lisboa y de momento ve como la mayoría de los titulares de la derrota conservan la taquilla a la ciudad deportiva. Por ahora, el único que lo ha vaciado es Vidal.

Más allá del serial en que se ha convertido el futuro de Suárez, que vivirá más capítulos estos días, hay más carpetas abiertas en el apartado de salidas. Ninguna de ellas, sin embargo, evoluciona a la velocidad que desearía la dirección deportiva del Barça. Sólo la situación de Rafinha Alcántara, otro de los que ni siquiera se cambiaron para jugar el sábado contra el Nàstic, puede sufrir cambios importantes esta semana, con el Celta de Vigo y el Leeds como principales pretendientes (el club pide 16 millones por traspaso). Menos movimiento hay con Samuel Umtiti. Encontrar destino para el defensa francés es una difícil misión porque cobra mucho, juega poco (sigue de baja) y tiene contrato hasta el 2023. Eso sí, al menos ya ha superado el coronavirus, al igual que Miralem Pjanic, que será presentado hoy en una rueda de prensa telemática.

Los jóvenes aún no tienen dorsal asignado

Mientras tanto, a menos de dos semanas para el comienzo de la temporada oficial, el Barça aún no ha repartido dorsal del primer equipo a Ansu Fati, Riqui Puig, Araujo y Pedri. Los tres primeros están pendientes de renovar su contrato, entran en los planes de Koeman y ya no pisarán el filial, pero no acaban de entender por qué todavía no tienen número asignado como sí lo tiene trincas (17). De momento, hasta nueva orden, continuarán luciendo respectivamente el 31, el 28 y el 33. Por su parte, Pedri debutó con el 27 en la espalda, un dorsal provisional que podría dejar al aire su continuidad y alimentar la posibilidad de ir cedido para tener más minutos. Al canario aún no le han comunicado formalmente que continuará en el primer equipo, pero fuentes azulgranas apuntan que “a menos que haya una sorpresa” formará parte de la primera plantilla a pesar de estar en edad juvenil. El ex del Las Palmas fue de los más destacados en el partido contra el Nàstic y espera seguir convenciendo a los técnicos mañana en el segundo test de pretemporada contra el Girona.

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