El Barcelona no puede con un gran Sevilla (1-1)

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Empataron a uno en la visita del Sevilla al Camp Nou

Los primeros partidos oficiales del Barça de Ronald Koeman habían extendido esperanza e ilusión entre la afición culé. En la última semana, el conjunto azulgrana había superado con nota los dos primeros exámenes de la temporada, contra el Villarreal y el Celta, y dejado bien claro que no se quería ni podía permitir un año de transición. Por primera vez en varios meses, se hacía patente sobre el césped que los jugadores seguían un plan estudiado con detenimiento por el técnico y que, además, se le creían. Este domingo, el Sevilla, Un rival de Champions, no ha puesto en duda ni cuestionado el cambio de imagen barcelonista, pero sí ha recordado a todos que este camino es muy largo y está lleno de piedras. Y que habrá que trabajar duro para estar a la altura cuando llegue la hora de la verdad (1-1).

Partido de alto nivel

Cuando sólo habían pasado siete minutos del partido, correspondiente a la quinta jornada de la Liga Santander, el Sevilla se ha adelantado en el marcador. El primer gol que ha encajado el Barça de Koeman ha llegado tras un córner mal defendido: El balón ha acabado en los pies de Luuk de Jong, un killer del área, y el holandés no perdonó desde la frontal de la pequeña. Neto no ha podido hacer nada para desviar el remate potente del atacante visitante. El conjunto azulgrana, que ha apostado por el mismo once que en sus dos primeros duelos con sólo un cambio -el de Ronald Araujo por Clément Lenglet, sancionado-, ha recibido un golpe anímico importante bien temprano, pero no ha tardado nada en reponerse. Dos minutos después, Leo Messi ha hecho la tradicional pase en largo hacia Jordi Alba y, aunque Jesús Navas ha impedido que el lateral del Hospitalet recogiera la asistencia del argentino, ha servido en bandeja el gol a Coutinho.

A partir de entonces, los de Julen Lopetegui -que ha seguido el partido desde la grada del Camp Nou por sanción- han exteriorizado que son uno de los mejores equipos de la Liga y del continente. Con una puesta en escena muy atrevida y una personalidad loable, los andaluces han exigido la mejor versión culé. No lo han encontrado en precisión ni inspiración, pero sí en actitud. El Barça ha vuelto a hacer una presión feroz de hombre a hombre, se ha defendido muy solidariamente y aprovechó las recuperaciones en campo contrario para tejer transiciones rápidas y peligrosas. Coutinho ha sido especialmente bien, mientras que otros futbolistas como Busquets, De Jong, Griezmann y Sergi Roberto han perdido muchos balones, los dos primeros en zonas de mucho riesgo que, por supuesto, se han traducido en llegadas rivales. Ansu Fati ha fallado en la toma de decisiones y Leo Messi, por su parte, no ha sido demasiado cómodo contra su víctima preferida, pero no ha dejado de picar piedra y de intentar participar. La primera mitad terminó con igualdad máxima en la posesión y arañazos puntuales en los dos lados.

Mucho trabajo por hacer

En la reanudación, el guión del encuentro ha variado ligeramente. El Sevilla ha dado un paso adelante y el Barça ha perdido el control. No ha dejado de luchar, pero sí ha acusado la acumulación de minutos y el ritmo frenético que ha mantenido durante el inicio de competición. Y más teniendo en cuenta que en Vigo jugó 45 minutos con un futbolista menos. Los de Lopetegui se han acercado con mucho peligro, sobre todo gracias a las acciones a balón parado, y ha acariciado el gol de la victoria más de una vez. La más clara se produjo tras un centro de Youssef En-Nesyri que se ha envenenado al topar con el pie de Araujo. El travesaño evitó la diana visitante, pero Koeman visto de forma clara que tenía que hacer cambios. Primero ha hecho entrar Pedri y trincas y, después, Pjanic ha otorgado consistencia al centro del campo y Sergiño Dest ha debutado, Aunque lo ha podido hacer en su posición natural para que Jordi Alba se ha lesionado y ha tenido que actuar de lateral izquierdo.

La segunda mitad del Barça no ha sido, las cosas como son, nada buena. Le ha costado mucho intimidar el ex del Girona Yassine Bono y, de hecho, sólo ha creado dos ocasiones destacables. Primero, De Jong ha protagonizado una llegada desde segunda línea que ha estado a punto de sorprender al Sevilla, mientras que en el tiempo de prolongación trincas ha obligado Bono a actuar tras una buena jugada colectiva. Más allá de estas acciones puntuales y de unos instantes finales en los que han atacado con más corazón que cabeza, los culés no han podido marchar al parón de selecciones con un pleno de victorias y han tocado pies en el suelo para recordar que el camino es muy largo y que, por muy buenas sensaciones que haya, todavía hay mucho trabajo por hacer. Ni la semana pasada todo era genial ni ésta se debe destrozar todo. Ni antes había que generar falsas expectativas ni, por supuesto, ahora se debe instalar el pessisme alrededor de un proyecto que sigue prometiendo ilusiones y sonrisas en el futuro.

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