El Barça recupera la sonrisa en Champions antes del clásico (5-1)

0
12

El Barça comienza su aventura continental con buen pie. El conjunto azulgrana ha roto una pequeña mala racha de dos partidos sin ganar con un triunfo contundente contra el Ferencváros húngaro (5-1). Los culés han iniciado la fase de grupos de la Champions League con una victoria convincente que les permite situarse al frente de la clasificación con los mismos puntos, tres, que la Juventus, Que ha asaltado el Dinamo de Kiev con dos goles de Álvaro Morata en el otro duelo de la jornada inicial. Leo Messi, Ansu Fati, Philippe Coutinho, Pedri y Ousmane Dembélé han marcado las dianas de los de Ronald Koeman en un estreno que ha servido para renovar ilusiones y recuperar sensaciones de cara al clásico, aunque no todo ha sido perfecto. Gerard Piqué ha sido expulsado y no podrá jugar en Turín.

De menos a más

Como el mismo himno de la Champions, que no ha ido acompañado de los silbidos ya tradicionales de los aficionados del Barça, los primeros minutos continentales de la temporada en el Camp Nou han sido fríos; a puerta cerrada, contra un rival desconocido para la gran mayoría de seguidores y con una puesta en escena azulgrana poco lucida. Los de Koeman -que ha apostado por repetir la alineación que brilló contra el Villarreal y el Celta con los cambios de Pjanic por Busquets, Sergines Dest por Jordi Alba y trincas para Griezmann- no han conseguido tener ritmo con el balón en los pies y no han podido acercarse con peligro al área contraria hasta la media hora de juego, cuando Leo Messi ha sacudido el partido con una acción individual espectacular que ha acabado con un penalti claro que él mismo ha transformado.

Antes de la genialidad del argentino, que ha silenciado todos aquellos que la han criticado en los últimos días, después de un inicio de curso en el que, ciertamente, el capitán no ha ofrecido su mejor versión, el Ferencváros ha dejado bien claro que no había venido a Barcelona para hacer turismo. Que, tal como avisó su entrenador, SERHS Rebrov, “no tenemos estrellas, pero jugaremos la fase de grupos por merecimiento propio”. Se ha salido, sin lugar a dudas. El conjunto húngaro ha sido atrevido y, incluso, ha tenido dos oportunidades muy claras. Primero, Nguen ha hecho un golazo que ha sido anulado por fuera de juego; en segundo lugar, el mismo delantero keniano dio un pase de lujo a Isael dentro del área, pero el disparo potente del brasileño se ha estrellado en el larguero. La carta de presentación del equipo visitante ha sido tan modesta como interesante.

La diana de Messi, sin embargo, ha espoleado a los unos y ha desanimado a los otros, que han llegado a la media hora por detrás en el marcador a pesar de haber contado con más ocasiones que su rival. El Barça, que hasta ese momento estaba haciendo bastante mal partido, ha dado un paso adelante, individual y colectiva. Ha ido de menos a más. Trincas ha desinhibido, ha dado mucha profundidad en la banda derecha -algo muy necesario, ya que en los primeros compromisos todo el ataque culé se había focalizado a la izquierda- y ha desequilibrado todo lo que necesitaba el equipo. Pjanic ha sido muy bien en las ayudas de balón y la circulación de la misma, Dest y Coutinho han sido más imprecisos en la toma de decisiones, pero también han sido participativos, y Sergi Roberto ha hecho muchas expediciones interesantes. Los centrales han estado muy atentos en todos los intentos de contraataque del Ferencváros … Y Ansu Fati, como siempre, ha decidido en los metros decisivos, valga la redundancia.

Justo antes del descanso, la joya de la Masía ha agradecido un pase mágica de De Jong y ha ampliado la ventaja con un remate intencionada, pero también un poco afortunada. El gol ha hecho justicia con lo visto sobre el césped durante la primera mitad. El Barça no ha aflojado después de los quince minutos de pausa y ha mejorado en un aspecto importantísimo: lo ha pasado bien. Los jugadores locales han olido sangre y se han lanzado hacia su víctima con soltura y sin presión. No han tenido que pasar demasiado minutos de la reanudación para que los culés celebraran otra diana: Pjanic, Messi y Fati han combinado a la perfección hasta que el último ha habilitado Coutinho con un toque de espuela propio de los elegidos. El brasileño ha batido Dibusz con un disparo seco que ha sido ligeramente desviado por un defensor. El tercer gol ha dado tranquilidad y el equipo de Koeman ha bajado un par de marchas. El técnico holandés ha aprovechado para dar descanso a trincas, Ansu Fati y Sergi Roberto. Dembélé, Pedri y Junior han entrado en sus sitios.

Un contratiempo importante

Entonces, sin embargo, una acción puntual lo ha cambiado todo. Gerard Piqué ha cogido Nguen dentro del área y el árbitro no sólo ha pitado un penalti bastante discutible, sino que ha expulsado el central catalán. Se perderá la trascendental visita al Juventus Stadium, prevista para el próximo miércoles 28 de octubre. Aunque la decisión del colegiado haya sido polémica, la realidad es que el marcador y las circunstancias invitaban Piqué no jugársela la de esta forma. El Ferencváros no sólo ha recortado distancias mediante Kharatin, que no perdonó desde los once metros, sino que ha aprovechado la ocasión para abrazar el balón y soñar con el empate. El Barça no lo ha permitido y ha tenido suficiente con dos arañazos puntuales para espantar los fantasmas: Dembélé ha hecho un buen slalom y ha servido en bandeja el gol a Pedri y, en los últimos instantes, el mismo extremo francés ha sido quien recibió un pase de la muerte, en este caso de Messi. Gracias a estas dos jugadas, los azulgrana han culminado una goleada al conjunto húngaro y han iniciado su camino en la Champions con una sonrisa de oreja a oreja.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here