Las siete tácticas comerciales para mantener viva la pandemia del tabaquismo en la UE

Las siete tácticas comerciales para mantener viva la pandemia del tabaquismo en la UE

Grupos de presión que operan dentro de las instituciones públicas a favor de determinados intereses económicos o de otro tipo, los conocidos por la voz inglesa vestíbulos─ se toman su tiempo para aprovechar la “transparencia insuficiente de la UE” para funcionar y “evitar el escrutinio público”. Este es el caso de la gran industria tabacalera que, según un informe publicado ayer, está logrando frenar con éxito la implementación de ciertas regulaciones en el control del tabaco.

Según los últimos datos de la OMS, el cáncer causó 9,6 millones de muertes en 2018, la segunda causa principal de muerte en el mundo. De estos, una cuarta parte se debió al tabaco, una cifra que llega a casi un tercio en Europa. “A nivel mundial, se producen anualmente 2,4 millones de muertes por cáncer debido al consumo de tabaco”, afirma el informe de la OMS 2020.

Cáncer vs. beneficios

En este sentido, la Comisión Europea presentó el 3 de febrero el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, que pone especial énfasis en la prevención. En concreto, propone una serie de medidas encaminadas a lograr una “generación libre de tabaco” para 2040, como son las políticas fiscales y de control en las compras transfronterizas. Además, se centra en nuevos productos, como los cigarrillos electrónicos, y en estrategias de publicidad en Internet dirigidas a los jóvenes.

Este nuevo plan es el principal objetivo de los grupos de presión de la industria tabacalera y, al mismo tiempo, es la principal preocupación recogida en el informe publicado ayer. Objetivo de la Comisión Europea: las siete técnicas de presión de las grandes empresas tabacaleras. Sus líderes son la European Public Health Alliance (EPHA) y el European Business Observatory (CEO). La primera, fundada en 1993, cuenta con 89 organizaciones en 21 países europeos; el segundo se centra en el control de las actividades de los grupos de presión empresarial dentro de la UE.

Actividades que, según la documentación recopilada en el informe, propiciaron numerosos contactos físicos y virtuales de estos representantes de las principales tabacaleras – y grupos independientes de la industria del vapor, en línea con el discurso de la primera – con jefes de ocho direcciones. agencias generales y ejecutivas de la Comisión Europea (departamentos dentro de los “ministerios” del Ejecutivo comunitario).

Una práctica contraria a la contenida en el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, firmado en mayo de 2003 y vigente desde febrero de 2005, señalan EPHA y CEO. El artículo 5.3 obliga a los Estados signatarios a proteger de los intereses comerciales la aprobación e implementación de políticas de salud pública relacionadas con el control del tabaco.

Posponer, evadir, bloquear

Atacar mecanismos regulatorios como esta convención -el primer tratado internacional de salud- es precisamente una de las siete estrategias descritas en el informe y utilizadas por los grupos de presión para defender los intereses económicos de las grandes empresas tabacaleras “para posponer, eludir o prevenir por completo ese control efectivo del tabaco se promulguen políticas “.

Los investigadores de EPHA y CEO indujeron el patrón de conducta después de analizar la abundante documentación presentada en el informe, a la que tuvieron acceso gracias a la Ley de Libertad de Acceso a la Información que rige la UE (el derecho de acceso a documentación inédita de las instituciones de la UE a través de un solicitud por escrito).

Así, señalan, también “promueven falsedades” mediante la publicación de sus propios estudios no verificados por expertos independientes para cuestionar los consensos científicos sobre el tabaco. “Fomentar el aplazamiento” o la revisión de la legislación. “Se presentan como víctimas” de contrabando, “a pesar de las evidencias de supuesta complicidad”. Abogan por los acuerdos de libre comercio de la UE para “sitiar a terceros países”. “Impulsan nuevas tecnologías”, que utilizan para “atraer nuevas audiencias”, a pesar de argumentar que ayudan a los fumadores. Y también “confrontan a la Comisión con los Estados miembros”, argumentando que las diferentes reglas para el tabaco en diferentes países “amenazan el mercado único”.

60 millones de euros por legislación favorable

Dos directivas, la de Impuestos al Tabaco y la de Productos del Tabaco, se encuentran entre las que más exigencias han recibido de la industria tabacalera y sus grupos de presión. Según un informe de la Universidad de Bath, la empresa Philip Morris contrató a 160 personas para evitar en 2014 la aprobación de esta segunda norma, responsable, por ejemplo, de que las cajas de cigarrillos lleven advertencias sanitarias. Uno de sus principales objetivos era el comisario de Sanidad John Dalli (en la foto), que se vio obligado a dimitir tras ser acusado por la Oficina Antifraude de la UE de recibir 60 millones de euros de una empresa tabacalera para legislar a favor de la industria.

El informe presentado ayer propone tres medidas para frenar la acción de los grupos de presión y prevenir tales casos: registrar cada minuto cualquier reunión o correspondencia de esta naturaleza e incluirla en un registro público; establecer una política de acción clara para este tipo de contacto con representantes públicos; y priorizar el interés público sobre la protección de la privacidad cuando existen intereses comerciales.

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