La ultraderecha portuguesa aspira a forzar la segunda vuelta en las elecciones presidenciales

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Portugal vota este domingo 24 de enero en las elecciones presidenciales bajo la condición extraordinaria de la pandemia. Si bien el actual presidente, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, sigue perfilando como un gran favorito, la baja participación que anticipan los máximos actuales de contagio favorecerá claramente al emergente diputado de extrema derecha André Ventura, para quien la posibilidad de forzar una Una segunda vuelta sin precedentes ya significaría una victoria sin precedentes en vista de sus aspiraciones de futuro.

Las encuestas dan a Rebelo de Sousa entre el 58% y el 62% de los votos, mientras que a gran distancia, Ventura se encuentra en un empate técnico (alrededor del 12-13%) como el segundo candidato más votado, junto a la candidata Ana Gomes, esta última. Un caso excepcional: el diputado socialista que aparece con el apoyo de otros dos partidos, Pueblo-Animales-Naturaleza (PAN) y Livre, ya que el Primer Ministro y líder socialista, António Costa, evitó prestar su apoyo. Los siete candidatos restantes no suben un 10%.

Ventura es una figura anómala en la política de Portugal, un país que se ha distinguido por cortar la urgencia de la extrema derecha que ha marcado los últimos años de la política europea. En 2021, dos años después de la creación de su partido, ¡el Chega !, el dique de contención parece registrar las primeras grietas, lo que significó el fin del excepcionalismo portugués ante el ascenso de los radicales.

Polémicas

Su retórica, en principio, es indistinguible en muchos aspectos de la de correligionarios de la extrema derecha europea como Marine Le Pen o Matteo Salvini. A través de un lenguaje incendiario en las redes sociales, este abogado de 37 años e invitado habitual en programas de fútbol propone la caza desenfrenada de la inmigración ilegal, el endurecimiento de las penas de prisión, la castración química de pedófilos y violadores condenados y la reducción del número de diputados en el Parlamento como parte de un lucha sin cuartel contra las “élites” nacionales.

En otras ocasiones, sin embargo, la virulencia de su discurso no conoce rival en Europa: su partido propuso votar sobre la posibilidad de extirpar los ovarios de mujeres que abortaron, abogó por la expulsión del país de la negra Joacine Katar, y llegó a cuestionar el legado de la Revolución de los Claveles que puso fin a la dictadura el 25 de abril de 1974.

Ventura es un generador de caos, al que ni siquiera protestas populares como la organizada la semana pasada, con el gesto de sus labios pintados de rojo después de que Ventura le dijera a su rival del Bloque de Izquierda, Marisa Matias, que “no es muy bueno en términos de imaginar”. con ese labial rojo, como si fuera algo lúdico “; o actos de violencia como el ocurrido el jueves en Setúbal, donde un grupo de manifestantes lo apedrearon luego de un acto de campaña, parece influir en él: su partido subió nueve puntos en las encuestas en apenas dos años y emergió como un figura en la formación de gobierno en las Azores.

Con un 11% con la intención de votar en las urnas, tiene pocas posibilidades frente al mínimo del 60% que obtendrá el presidente Rebelo de Sousa, pero los expertos dan por sentado que los simpatizantes del diputado ─ “el Ejército Popular Portugués”, como dijo. les llamen─ no faltará la fecha de las elecciones para votar por él, a pesar de la crisis de salud sin precedentes desde el inicio de la pandemia, con registros diarios de contagios y muertes.

Abstención vs. Rebelo de Sousa

El conservador Rebelo de Sousa, a quien Ventura califica de “cobarde”, cuenta con la admiración de sus partidarios por el pragmatismo y las actitudes de estadista, sobre las cuales existe un consenso casi mayoritario al considerar una figura de estabilidad que ha fortalecido la figura del presidente muy por encima de las limitadas competencias que ejerce en la política nacional.

De hecho, el primer ministro Costa se abstuvo de dar su apoyo a Gomes en estas elecciones, de manera extraoficial para no arrebatarle votos al veterano presidente, y por otro lado para salvarse una derrota garantizada, lo que generó cierta tensión con el candidato socialista.

Todo dependerá finalmente de la abstención, que si clacula andará en torno al 65%. “Basta que la abstención llegue al 70% para hacer casi inevitable una segunda vuelta”, advirtió el actual presidente de la República.

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