La extrema derecha está tomando la palabra en EE. UU.

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El martes pasado, unas 24 horas antes del asalto al Capitolio, El Washington Post titulado: “Los foros pro-Trump chocan con amenazas violentas antes de la marcha del miércoles contra las elecciones de 2020”.

Ya el lunes, varias entradas en una de las salas de discusión de la plataforma 4chan reflejaban que los partidarios del todavía presidente, Donald Trump, planeaban forzar la evacuación del Capitolio durante la sesión para confirmar la victoria del presidente electo Joe Biden. También hubo múltiples referencias al asalto a la sede legislativa en los días previos a la votación del jueves en el sitio web TheDonald.win, creado el año pasado y el epicentro del plan.

Fuerzas policiales de Estados Unidos han sido alertadas de esta circunstancia, se informó hoy. El periodico de Wall Street. Sin embargo, este viernes continuaron apareciendo videos donde se observa que algunos de los oficiales de seguridad del Capitolio mantuvieron una actitud pasiva, si no de colaboración con los manifestantes, facilitando su acceso al edificio. Nuevas imágenes muestran, por ejemplo, a algunos agentes indicando el camino a seguir para los agresores.

Esta no es la primera vez que esta colusión ha sido evidente. Por ejemplo, en los enfrentamientos que se produjeron a finales de agosto en Kenosha, Wisconsin, a raíz de los siete disparos en la espalda que recibió el ciudadano negro Jacob Blake. Poco antes de que Kyle Rittenhouse, de 17 años, acabara con la vida de dos de los manifestantes Black Lives Matter, la policía distribuyó botellas de agua entre los miembros de la contraprotesta mientras los animaba y les agradecía por estar allí. Recojo un video publicado el 27 de agosto por El Washington Post.

Blanco, no negro

Las dudas sobre la actuación policial antes y durante el asalto a la sede parlamentaria llevarán a una investigación interna por parte del Congreso. El presidente del subcomité financiado por la Policía del Capitolio, el republicano Tim Ryan, junto con los demócratas Chris Murphy y Rosa DeLauro, presidentes que regulan los gastos en efectivo del gobierno de los Estados Unidos (el más influyente en el Congreso) liderarán esta investigación.

Ryan, en declaraciones a BuzzFeed, señaló que los dos altos funcionarios de seguridad del Capitolio le habían asegurado en los días previos al día de la ratificación de Joe Biden que la expectativa de altercados era “baja”. Además, ese mismo día, el Departamento de Defensa de Estados Unidos denegó la solicitud de la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, de desplegar la Guardia Nacional: no fue hasta que los asaltantes lograron ingresar al edificio que el gobierno federal lo autorizó. “Si hubiera gente negra, creo que la respuesta habría sido muy diferente”, argumentó el republicano Ryan.

“La mayor amenaza interna”

Las deficiencias en la acción policial también chocan con los procedimientos recientes. En septiembre pasado, un informe inicial del Departamento del Interior señaló a los grupos supremacistas blancos como “la mayor amenaza para la seguridad nacional”. En octubre, el FBI arrestó a 13 paramilitares de una milicia llamada Wolverine Watchmen, acusados ​​de planear el secuestro de la gobernadora estatal demócrata Gretchen Whitmer. Y esta semana, el lunes, la policía de Washington arrestó a Enrique Tarrio, líder del grupo de extrema derecha Proud Boys, acusado de quemar una bandera Black Lives Matter.

Proud Boys es uno de los grupos presentes en el asalto al Capitolio. Todos los hombres, de ideología antiinmigrante, tienen una larga historia de violencia contra militantes de izquierda. Por lo general, se visten con el pelo de Frank Perry y con MAGA (“Make America Great Again, el lema de Trump”).

En su canal de Telegram o en Parler -una alternativa a Twitter utilizada principalmente por personas bloqueadas en las principales redes sociales u opuestas a su política de moderación- se pueden ver numerosas imágenes del asalto, alardeando del miedo a los congresistas y homenajes al agresor Ashli E. Babbitt murió en el asalto.

Además, después de que Trump finalmente condenó la “profanación del asiento de la democracia estadounidense” y reconoció la derrota en las elecciones presidenciales, se pudieron leer varios mensajes hablando de “traición”.

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