La Cruz Roja regresa a las Malvinas para identificar a los muertos en la guerra de …

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Un equipo forense del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en las Islas Malvinas ha iniciado un nuevo trabajo para identificar a los soldados argentinos que murieron durante la guerra de 1982 entre Argentina y el Reino Unido, luego de que el trabajo de hace cuatro años nombrara los restos de 115 soldados. en un hito sin precedentes.

Los gobiernos británico y argentino firmaron un acuerdo en marzo solicitando formalmente al CICR realizar nuevas tareas de identificación en el cementerio de Darwin, específicamente en una fosa común conocida como C1.10. Seis forenses arribaron a la zona el lunes 9 de agosto para realizar este trabajo, cuatro años después del primer Plan del Proyecto Humanitario.

En este primer plano se exhumaron 122 cadáveres de fosas marcados como «soldado argentino solo conocido por Dios», mientras que en esta segunda fase se centrarán en una fosa común que inicialmente no se consideró que tuviera placa de identificación desde 2004.

La coordinadora del caso del Equipo de Antropología Forense de Argentina, Virginia Urquizu, explicó a la agencia Télam que no hay fecha para la finalización de las obras, ya que «dependerá de la situación en la que se encuentren los restos». En principio, estima que “hacia finales de agosto” podrá concluir una primera etapa.

Las muestras óseas exhumadas serán enviadas a Córdoba, y se espera que a fines de octubre o principios de noviembre tengan «resultados definitivos», en palabras del secretario de Relaciones Exteriores de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus. Será en esta etapa cuando se crucen los datos proporcionados por los familiares, vitales para la identificación.

«Agonía eterna»

La oficial forense del CICR para las Américas, Alejandra Jiménez, defendió la implicación de la organización en este tipo de labores, por ser parte de una labor «exclusivamente humanitaria» que de ninguna manera complementa la posible labor de las distintas autoridades.

Al respecto, señaló que en situaciones en las que las familias no tienen noticias de sus seres queridos hay «un sufrimiento enorme, una gran incertidumbre». «Sus seres queridos no están vivos ni muertos hasta que se sepa la suerte que tuvieron», agregó.

Para muchas familias desaparecidas en las Américas, dijo, hay una “agonía eterna” esperando una llamada para dar algún tipo de pista o confirmar que efectivamente la persona que buscan ya está muerta.

Identificación clave en términos de duelo, explicó, pero también con fines burocráticos.

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