“Independencia y justicia social tienen que ir de la mano”

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Tiene 38 años y 22 los lleva dentro de ERC, donde ingresó a los 16. ¿Son puntos en el currículum?

Una cosa es un movimiento que se acomoda al sistema y otra es ERC u otras fuerzas que tienen un compromiso con la independencia. Es más una forma de activismo que una política institucional. Cuando hizo murales y colgó carteles, no se imaginaba que sería ministro de Economía. No encajaba en los planes.

Tiene un bisabuelo de ERC, uno de Joventuts Socialistes, un abuelo del alcalde de Franco y un padre y una esposa convergentes. ¿Por qué no te uniste a Convergència?

A Xente das Juventudes Nacionalistas de Cataluña [foron as mocidades de Convergència] me buscó un rato. Fue entonces cuando Convergència coincidió con Aznar.

Con Junts no hay tantas diferencias, y con la CUP también veo más puntos de coincidencia que antes

La ideología se va forjando a lo largo de los años y nadie nace con un corpus ideológico muy detallado. Siempre he tenido muy claro que la independencia y la justicia social deben ir de la mano. Por tanto, mi lugar no podía ser un partido liberal conservador que no defendiera la independencia.

Es el hijo político de Junqueras. ¿Qué los separa?

Oriol tiene un olfato político extraordinario. Es muy creativo. Tiene un punto de desorden sin sentido. Me gusta ser más metódico, ordenado, lo que significa que tengo que llenar esa capacidad creativa con más método y trabajo.

Pasemos al manejo de una pandemia. En Cataluña, 19.000 muertos. ¿Autocrítica?

Fue una época muy dolorosa en la que faltaban elementos de protección para hospitales y residencias. Evidentemente, si las cosas salieran mal, tendríamos que ser mucho más ágiles. Es importante aprender.

Hoy tenemos las residencias blindadas. Todos los baños tienen equipo de protección.

Hoy tenemos las residencias blindadas. Todos los baños tienen equipo de protección. Se reforzó el personal. Aprendemos en el ámbito de los gobiernos y en los profesionales.

Los ministros de Asuntos Sociales y Sanidad van a las listas. ¿Apoya la gestión que hicieron?

Cualquiera que esté a cargo de administrar las residencias en este país tendría las mismas dificultades. El esfuerzo y cambio que se ha realizado es extraordinario: incorporando a más de 12.500 profesionales de diferentes disciplinas, pasamos de hacer 5.000 pruebas de PCR en el segundo semestre a 370.000 pruebas (PCR y pruebas de antígenos) esta semana.

Ha habido un aumento en la capacidad de seguimiento. Cuando la situación de las residencias ya no se puede gestionar desde el punto de vista asistencial, se realiza la gestión sanitaria. Tomamos la decisión en el momento adecuado.

Pero Cataluña es uno de los países con más muertes. ¿No llegaron tarde a las residencias?

Ningún país estaba preparado para la pandemia. Y cuando llega de repente, se cometen errores. Trabajamos para anticiparnos, pero en algunos casos no pudimos. En la primera ola, con las residencias, no pudimos anticiparlo, pero reaccionó.

En este proceso hay momentos en los que tácticamente es útil enfrentarse al Estado, y en otros hay que acumular fuerzas.

¿Por qué querrías hacer un pacto con Junts si no se llevan bien?

Creo que es más una cuestión de retórica que de discrepancia estratégica. Todos sabemos que para lograr la independencia necesitamos una correlación de fuerzas más favorable. Cuando tuve conversaciones en profundidad con los líderes de Junts, esto quedó claro. Otra cosa es la retórica diferenciada. Hoy vi las prioridades de Junts y se habla de un referéndum acordado y vinculante. Es lo que aboga ERC. Con Junts no hay tantas diferencias, y con la CUP también veo más puntos de coincidencia que antes.

Y finalmente, hay que sumar a los que no son independentistas y conseguir que no vean la independencia como algo hostil. Y que se animen a sumarse a nuestras propuestas: autodeterminación y amnistía, que aglutinan desde el PDeCAT a los Comunes.

Tensar funciona?

Depende de las circunstancias. Tensión a favor del derecho a decidir y la autodeterminación, sí. En este proceso hay momentos en los que tácticamente es útil enfrentarse al Estado, y en otros hay que acumular fuerzas.

Es cuestión de alternar. Estamos en un momento en el que tenemos que reagruparnos, y en dos grandes ideas: el derecho a la autodeterminación y la amnistía. Habrá momentos de confrontación con el estado y momentos de relajación. Estos son problemas tácticos. Para terminar de hacer el trabajo de 2017, necesitamos mejores condiciones que las de octubre de 2017.

Teníamos unas limitaciones que tenemos que poder superar: necesitamos fuerzas en el ámbito sindical que los acompañen. Empieza a tenerlos: los Intersindical, o los independentistas en UXT o CCOO, o las cámaras de comercio. Pero todavía estamos muy lejos. Los partidos independentistas aún no han superado el 50% de los votos. Un golpe a esta barrera nos abre un nuevo escenario narrativo para explorar alianzas y alinear intereses internacionales con los nuestros.

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