Historial de suicidios en las cárceles italianas

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En las dos primeras décadas de este siglo, la población mundial creció un 21%, pero el número de presos lo hizo en cuatro puntos, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). En números absolutos esto significa que entre 2000 y 2019 fueron encarceladas 11,7 millones de personas, el equivalente a la población de toda Bélgica o Bolivia.

Además, en aproximadamente la mitad de los países para los que se dispone de datos, los sistemas penitenciarios están operando por encima del 100% de su capacidad, según la UNODC, organismo responsable de hacer cumplir las Normas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos, conocidas como la Estándares Nelson Mandela.

El World Prison Brief, una base de datos del Institute for Criminal Policy Research en Birkbeck College, University of London, también muestra que los países menos desarrollados tienen las cifras más altas de superpoblación (República del Congo, Filipinas, Haití, Guatemala y Camboya, ocupan el las cinco primeras posiciones).

Sin embargo, esta clara tendencia no es exclusiva de los países con menos recursos. México, con una alta tasa de desarrollo humano, lleva mucho tiempo arrastrando este problema. El Órgano Administrativo Descentralizado de Prevención y Rehabilitación Social (Oadprs) informó el pasado mes de marzo un hacinamiento en 172 de las 288 cárceles federales.

Motivado por esta situación, el Gobierno anunció este jueves que antes del 15 de septiembre pondrá en libertad a los presos mayores de 75 años, los mayores de 65 con enfermedades crónicas, los que llevan 10 años presos sin sentencia y las personas que son víctimas de tortura dentro de la cárcel.

El ejecutivo de Andrés Manuel López Obrador justificó en parte esta situación por la saturación de los tribunales. “No es posible que haya un retraso en la administración de justicia, de tal manera que tenemos una población privada de su libertad sin sentencia firme”, dijo la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Protestas y golpizas

Algunos de los países más desarrollados del mundo tampoco escapan al hacinamiento en las cárceles. En un informe publicado el 8 de abril, el Consejo de Europa (un organismo independiente de la UE) dejó en claro que las cárceles de Italia son las más saturadas de Europa con 120 presos por cada 100 camas. Bélgica (117 por 100) o Francia (116 por 100) también superan la capacidad de sus sistemas penitenciarios, como Chipre (116), Hungría y Rumanía (113) y Grecia y Eslovenia (109).

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, fundado por el Consejo de Europa, ha condenado dos veces a Italia por esta situación, con un total de aproximadamente 61.250 presos en sus cárceles, unos 10.000 más de su capacidad.

El primer ministro italiano, Mario Draghi, prometió el 14 de julio una reforma penitenciaria para paliar la situación, tras la publicación en el diario. Mañana de un video que muestra a varios guardias golpeando con palos y pateando a los prisioneros en la prisión de Santa Maria Capua Vetere cerca de Nápoles en represalia por un motín el año pasado. Más personal, mejor capacitado y más módulos fueron las soluciones propuestas por la ministra de Justicia, Marta Cartabia.

Reinserción sen medios

La sobrepoblación carcelaria provoca una gran tensión interna. La asociación italiana por los derechos de los presos Antígona acaba de presentar su informe anual con datos al respecto. Por ejemplo, informan que el número de suicidios entre internos se ha disparado: 18 en 2021, lo que llega a sumar 62 en 2020, la cifra más alta de los últimos años.

El informe también señala que uno de cada cuatro reclusos es drogadicto, un 10% más que hace 15 años. Y que el 15% de toda la población penitenciaria italiana está encarcelada por delitos relacionados con las drogas. Antigone sostiene que «la descongestión de las cárceles debe comenzar con la enmienda de las leyes sobre drogas».

También piden una “intervención urgente” en la contratación de personal civil (educadores, mediadores, psicólogos). «La detención le cuesta al estado 3.000 millones de euros, de los cuales el 68% va a los guardias de la prisión», dicen. El desequilibrio entre los responsables de la custodia y la reinserción social es elocuente: 1 guardia por cada 1,6 internos y 1 educador por cada 91,8 internos.

Saturación de las cárceles en tiempos de Covid

Tanto Unodc, a nivel mundial, como Antigone, en el caso italiano, también destacan la precaria situación de las cárceles saturadas a la hora de combatir la pandemia. Los espacios reducidos, la poca limpieza y la ausencia de equipos de protección personal favorecieron la circulación del Covid-19 mucho más que en el exterior. Además, algunas cárceles han restringido el tiempo libre, las actividades laborales y los derechos de visita, que son elementos clave para la reintegración de los reclusos. En Italia, ha habido una transición del régimen de celda abierta al régimen de celda cerrada (aislamiento) en el 24% de las cárceles, aunque el primero sigue siendo predominante. A diciembre de 2020, el promedio era de 179 positivos por cada 10,000 personas dentro de las cárceles y 110 por cada 10,000 afuera. Según datos de la UNODC, alrededor de 4.000 reclusos de 47 países murieron como resultado del Covid-19.

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