Estados Unidos, una nación en «declive»

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Primero en la reunión del G-7, luego en la cumbre de la OTAN, y finalmente en la reunión bilateral con la Unión Europea (UE), el presidente estadounidense Joe Biden insistió en la necesidad de acordar una política conjunta contra China, a quien considera » el único poder que puede desafiar de manera sostenible el orden internacional «. Al respecto, la semana previa a las reuniones, uno de los principales asesores internacionales de la Administración estadounidense, Daniel Hamilton, afirmó que «esta es una dimensión de seguridad en la que la OTAN no ha hecho todo lo que podía hasta ahora y creo que el presidente les voy a pedir que hagan más «.

Los mensajes de Biden y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en la reunión de la organización el 14 de junio en Bruselas fueron claros. Por lo tanto, Stoltenberg afirmó que «estamos preocupados, ya que las políticas coercitivas de China contrastan con los valores centrales del tratado de Washington. China está expandiendo rápidamente su arsenal, con más ojivas nucleares». En esa dirección, la declaración final de la cumbre consideró que «las ambiciones declaradas y el comportamiento asertivo de China presentan desafíos sistémicos para el orden internacional basado en reglas y para las áreas relevantes de seguridad de la Alianza».

La opinión de los socios de la OTAN contrasta con la posición de la población de la Unión Europea. En este sentido, una encuesta realizada a principios de 2021 por el Centro de Estrategias Liberales en Sofía para el Consejo Europeo concluyó que los ciudadanos de 11 estados de la UE encuestados argumentaron en su mayoría que “su gobierno debería permanecer neutral en cualquier conflicto entre Estados Unidos y China, mientras que no más del 40% en ninguno de los estados dijo que apoyaría a Washington contra Rusia «. La encuesta realizada entre la población de Dinamarca, Francia, Alemania, Bélgica, Hungría, Italia, Países Bajos, Polonia, España, Portugal y Suecia señaló que «solo el 10% de los encuestados ve a Estados Unidos como un socio confiable».

Sistema político «deshecho»

La mayoría de los encuestados estaban convencidos de que Estados Unidos «está en declive» y el sistema político «se deshace». Al respecto, el coordinador del estudio, Mark Leonard, afirmó que «a los europeos les gusta Biden, pero no creen que Estados Unidos vuelva como líder mundial» e indicó que «la mayoría de los europeos se muestran ahora escépticos sobre la capacidad de Estados Unidos para liderar el mundo». En la misma línea, el 60% de los encuestados cree que «el sistema político estadounidense está deshecho», algo que calificaron «positivamente» y como una oportunidad para sus estados.

La encuesta a 15.000 personas en 11 estados confirmó que más del 65% de todos los encuestados considera que «China será la principal potencia mundial en la próxima década». Así, por ejemplo, el 79% de los encuestados en España, el 72% en Portugal, el 72% en Italia y el 63% en Francia expresaron su certeza de que «China superaría a Estados Unidos como primera superpotencia mundial en la próxima década». La nueva percepción del papel futuro de EE. UU. También ha llevado a una mayoría de la población a abogar por que la UE no delegue su defensa en la OTAN, con porcentajes del 72% en Portugal, 71% en Suecia, 70% en Francia y 69%. En Polonia.

La nueva Administración estadounidense prepara una ofensiva para asegurar su hegemonía en las próximas décadas y en esta táctica es crucial una posición activa de los gobiernos europeos. A diferencia del Ejecutivo de Trump, el Gabinete de Biden entiende que enfrentar a China con posibilidades requiere una acción concertada con sus socios internacionales, con la OTAN como punta de lanza de esa política. En este contexto, la cumbre de la alianza militar que tendrá lugar en Madrid el próximo año está llamada a jugar un papel clave y desde ella espera al Gabinete de Biden propuestas concretas para enfrentar al gigante asiático.

Las líneas de la UE y la OTAN para este nuevo tiempo ya han sido adelantadas por el primer ministro italiano, Mario Draghi. El ex ejecutivo de Golmand Sachs y presidente durante casi una década en el Banco Central Europeo no dudó en apostar la semana pasada por «una Unión Europea más fuerte para una OTAN más fuerte», señalando que «la autonomía estratégica europea es solo eso».

La naturaleza de la Unión Europea

La naturaleza de la UE ha sido objeto de un intenso debate político y doctrinal durante décadas. Para algunos, el contrapeso al poder estadounidense, con el deseo de actuar como bloque regional alternativo. Para otros, el capítulo europeo del proyecto de Estados Unidos, subordinado a los diseños de Washington. Las palabras de Draghi son reveladoras.

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