Corinna Larsen denuncia a Juan Carlos I por «vigilancia ilegal»

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La ex amante de Juan Carlos I, Corinna Larsen presentó denuncia ante la Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y GalesSuprema Corte-, contra el rey emérito y los servicios secretos españoles, a los que acusa de ponerla bajo «vigilancia ilegal» en Reino Unido.

Según el periódico británico Tiempos financieros y recoge elnacional.cat Larsen presentó la demanda en diciembre del año pasado a pesar de no estar disponible para el tribunal hasta este lunes 26 de julio.

En la demanda, Corinna Larsen acusa directamente al rey emérito de acoso «desde 2012 hasta la actualidad». también incluye denuncias de amenazas y difamación, además de «vigilancia encubierta ilegal» por parte de agentes de inteligencia españoles.

Larsen pide ser resarcida por daños y una orden de remoción para Juan Carlos I.De acuerdo con el Financial Times, el equipo legal del rey emérito aún no ha interpuesto defensa contra la demanda, pero contempla, desde el principio, una batalla por la jurisdicción, es decir, la capacidad del Suprema Corte a juzgar a Juan Carlos I, ya que es un exjefe de Estado de otro país, que, además, no vive en Reino Unido.

El mismo diario señala que, aunque el caso se centra en Juan Carlos I, no se debe descartar que afecte al actual monarca español, Felipe VI.

Perda de ingresos

La demandante acusa a Juan Carlos I de acusarla falsamente de sustraer 65 millones de euros, que formarían parte de la polémica donación de 100 millones de dólares que hizo en 2008 el rey Abdullah de Arabia Saudita al entonces monarca español en ejercicio.

Larsen asegura que Juan Carlos le dio esos millones, pero al final de la relación, la acusó de robarlos y la difamó, hecho que le habría provocado una pérdida de ingresos derivada de su trabajo como “consultor estratégico que trabajó con personas de alto patrimonio y empresas líderes en todo el mundo”, aclara el periódico británico.

Orden de remoción

Además, Larsen solicita una orden de alejamiento para Juan Carlos I y sus agentes, al menos a 150 metros de distancia, para evitar que ella pueda comunicarse con ella, localizarla o acosarla. También alega que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), en particular su jefe, Félix Sanz Roldán, o personas que trabajaban en su nombre o en nombre de Juan Carlos, la pusieron «bajo vigilancia física que incluyó investigar vehículos y personal, violar su residencia y piratear sus teléfonos y computadoras. «.

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