Condena generalizada del “golpe político” turco contra la formación pro kurda HDP

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Las formaciones de izquierda en Turquía y la UE criticaron ayer duramente las últimas acciones político-judiciales en Turquía contra el Partido Democrático Popular pro-kurdo (HDP, en el acrónimo turco por el que es conocido).

El miércoles, la Asamblea turca retiró su condición de parlamentario a Omer Faruk Gergerlioglu, luego de que el Tribunal de Apelaciones confirmara una sentencia en su contra de dos años y medio de prisión por “hacer propaganda terrorista”. Gergerlioglu, abogado y miembro de la comisión de derechos humanos de Turquía, había sido condenado por hacerse eco en Twitter en 2016 de una noticia de la T24 digital turca sobre el conflicto kurdo y el colapso del proceso de paz.

Sin embargo, como señala la ONG HRW, “ninguno de los sitios web de noticias que publicaron el artículo fue procesado, y el artículo de noticias en sí, con la fotografía [de combatentes do Partido dos Traballadores do Kurdistán, PKK], todavía está disponible en línea y nunca ha sido objeto de ninguna orden judicial que lo bloquee o requiera su eliminación ”. El PKK es considerado una organización terrorista por Turquía y sus aliados, incluidos Estados Unidos y la UE.

La respuesta de los diputados de Gergerlioglu, miembro electo de la Cámara desde 2018, fue realizar una sesión durante la sesión del día. Horas más tarde, el fiscal general turco Bekir Sahin presentó una petición para ilegalizar al HDP por “tener como objetivo romper y eliminar la unidad indivisible del Estado a través de sus declaraciones y acciones”, según el periódico conservador turco. Hurriyet. Además, también pide la descalificación de 600 miembros del HDP, lo que dificultaría la refundación del partido con otro nombre.

Golpe de efecto político

El partido gobernante en Turquía es el conservador AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), que cuenta con el apoyo del MHP (Partido de Acción Nacionalista) de extrema derecha. En los últimos tiempos están perdiendo apoyo electoral, más con la crisis económica como consecuencia de la pandemia. Sin embargo, el desgaste viene de antes: en las elecciones municipales de 2019, el AKP perdió las alcaldías de Estambul, la principal ciudad del país, y la capital, Ankara, a favor de los candidatos del Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata). Las próximas elecciones generales serán en 2023.

Devlet Bahceli, líder del MHP, elogió la decisión de la acusación de la Corte de Apelaciones: “El HDP es una organización criminal disfrazada de un manto político. Es un deber histórico y moral ser disuelto y nunca reconstituido con otro nombre”.

Al respecto, el HDP emitió ayer un comunicado en el que repasó la “historia de acoso y ilegalización” a la que ha sido sometido en el pasado el partido y las formaciones de las que es heredero. “La opresión gubernamental del HDP y otras formaciones democráticas ciertamente se intensificará en los próximos meses; y también nuestra lucha”, subrayaron, invitando “una vez más” a la comunidad democrática internacional a mostrar solidaridad y actuar contra el gobierno turco.

Solidaridad de izquierda

“Si defendemos la democracia, tenemos que abandonar el proceso de ilegalización y disolución de los partidos políticos”, dijo también ayer Kemal Kılıçdaroğlu, líder del CHP, el principal partido de oposición. Destacó que la Constitución dice que “los partidos políticos son elementos indispensables de la democracia”. Turquía tiene una larga historia de disolución de partidos políticos, incluidos los pro kurdos.

Y en una conversación conjunta recogida por la agencia Bianet, los líderes de cuatro partidos de izquierda extraparlamentarios turcos coincidieron ayer en señalar que “si se proscribe el HDP, las tensiones políticas aumentarán”. Representantes del Partido Revolucionario (DP), el Partido de Izquierda (SOL Parti), el Partido Laborista (EMEP) y el Partido de la Refundación Socialista (SYKP) creen que “si no nos ponemos de pie, pagaremos un alto precio”. la disolución del HDP es un problema que afectará “no sólo a los kurdos”.

Desde la UE también hubo una reacción inmediata a los últimos acontecimientos. El Grupo de Amistad Kurdo en el Parlamento Europeo emitió una declaración condenando “enérgicamente” el proceso de ilegalización del HDP en Turquía: “Tras la escandalosa destitución de alcaldes kurdos, Erdogan ahora quiere ilegalizar un partido democrático por el que votaron millones de personas”.

El HDP fue el tercero más votado en las elecciones generales de 2018, con 5,9 millones de votos. En 2019, tras las elecciones municipales, el Ministerio del Interior del Gobierno encabezado por Recep Tayyip Erdoğan, también jefe de Estado turco, destituyó a varios alcaldes electos del HDP, por presuntos delitos de terrorismo.

La nueva maniobra político-judicial es “además de ilegal y antidemocrática, una violación de los derechos civiles y políticos. Sería el último paso hacia la dictadura y el fin de la democracia turca”, dijo el comunicado firmado por los copresidentes de la Grupo de Amistad Kurdo: el austriaco Andreas Schieder, del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D); el curso François Alfonsi, de Verdes / Alianza Libre Europea (EFA); y el danés Nikolaj Villumsen, del Grupo de la Izquierda Unitaria Europea / Izquierda Verde Nórdica (La Izquierda).

UE y EE. UU.

La crítica también ha llegado al nivel institucional. Nacho Sánchez Amor, relator del Parlamento Europeo sobre Turquía, un antiguo candidato a la adhesión a la UE, dijo que “caminando hacia el final del pluralismo implacable, ¿qué reacción espera Turquía de la UE? ¿Una agenda positiva?”

Y la Casa Blanca declaró que prohibir el HDP “subvertiría en gran medida la voluntad de los votantes turcos, socavaría aún más la democracia en Turquía y negaría a millones de ciudadanos turcos su representación electa”.

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