Colombia y Brasil apoyan la campaña de Estados Unidos contra Venezuela y China

0
10

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, el funcionario de más alto rango del gobierno de Estados Unidos después del presidente, terminó ayer una visita oficial de cinco días a Sudamérica para El periódico de Wall Street, “muestran su apoyo a las democracias de la región”.

UNA excursión Entre los principales jefes de relaciones internacionales de Estados Unidos se encuentran cuatro países: Surinam, Guyana, Colombia y Brasil. Los dos primeros son los únicos en la parte continental de la región de habla no latina; los dos segundos son los dos principales aliados de Washington en el continente; esta última es la mayor potencia económica de toda América Latina y tiene su mayor socio comercial en China.

Guyana, Colombia y Brasil son también los tres países con los que Venezuela, el archienemigo de Estados Unidos en esta parte del mundo, comparte fronteras. La visita de Pompeo, por tanto, forma parte de la campaña para incrementar la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro cuando -en medio de la pandemia, arrastrando profundos problemas económicos y a menos de tres meses de las elecciones legislativas- se debilita.

Más de 5 años de presión

El conflicto entre Washington y Caracas se intensificó en febrero de 2014, cuando las calles del país fueron escenario de violentas protestas por la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales. El 18 de febrero, el líder opositor Leopoldo López, acusado de promoverlos, se entregó a la policía y un día después fue arrestado el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, por su presunta participación en un plan para derrocar al gobierno.

El 9 de marzo, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó una orden ejecutiva declarando una “emergencia nacional” en el país por la amenaza “inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional que representa Venezuela. Como se informó a la altura del ala BBC una fuente del Departamento del Tesoro dijo que la declaración fue provocada por la “amenaza a la salud del sistema financiero de Estados Unidos”.

Sin embargo, Venezuela ha recibido apoyo de casi todos los países de la región a través de agencias multilaterales como ALBA o Unasur. Esto, explicó Sputnik, llevado a un matiz por parte de Estados Unidos, antes de la Cumbre de las Américas en Panamá. Obama reconoció que Venezuela no era una amenaza y atribuyó la dureza de las palabras de la orden ejecutiva al “lenguaje estándar”.

Sin embargo, la presión se mantuvo, aprovechando también la escasez de productos básicos y los graves problemas económicos en Venezuela. La redistribución de la riqueza durante los gobiernos de Hugo Chávez no pudo tener continuidad en la época de Maduro por la caída del precio del petróleo y las deficiencias en el desarrollo y diversificación de la economía. Con el aterrizaje de Donald Trump en la Casa Blanca llegaron las sanciones y el bloqueo económico.

En esta guerra tiene un firme aliado en el presidente colombiano, Iván Duque. “La comunidad internacional tiene que actuar para detener la hemorragia en Venezuela”, le preguntó a Pompeo el sábado. “El jefe de la dictadura es en sí mismo un criminal de herir a la humanidad”, agregó.

Pompeo por su parte agradeció al duque su apoyo al líder opositor Juan Guaidó y recordó que Maduro tiene una orden de captura en Estados Unidos por delitos de narcotráfico. Los ejércitos de ambos países realizaron maniobras conjuntas coincidiendo con el encuentro, un mes después de que Duque anunciara el lanzamiento de un “nuevo Plan Colombia” para “combatir las organizaciones criminales”, especialmente el narcotráfico, recordando así la iniciativa lanzada al final de la 1990 por los gobiernos de Andrew Pastrana y Bill Clinton, que sirvió para combatir a las FARC y que resultó en numerosos abusos contra los derechos humanos.

‘Ruta de la Seda’ estadounidense

Pero el viaje de Pompeyo a Colombia también tuvo un interés exclusivamente económico: contrarrestar -como en Oriente Medio o África- la creciente influencia de China en América Latina. Por ejemplo, como señala Tiempos globales, una empresa china ha cerrado un importante acuerdo para el desarrollo del metro de Bogotá.

Para Jiang Shixue, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Shanghai, el retraso en el desarrollo de la infraestructura en la región se debe a la falta de inversión, situación que el gobierno chino quiere aprovechar para fortalecer las relaciones.

Los analistas del país asiático creen que Estados Unidos busca contrarrestar la presencia de China promoviendo un proyecto similar en América a las “Nuevas Rutas de la Seda” chinas en Eurasia. Según Reuters, Washington ya aprobó un total de $ 800 millones en financiamiento para proyectos en América Latina para 2020.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here