“China no se contenta con ser la fábrica del mundo”

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“Cuando das 90 pasos en un camino de 100, todavía estás a mitad de camino”, con este proverbio chino describe Julio Ríos, autor de La metamorfosis del comunismo en China (Kalandraka), la situación del gigante asiático, cuya principal fuerza política, el Partido Comunista Chino (PCCh), cumple 100 años este 23 de julio.

“El centenario es una reflexión”, enfatiza Ríos, quien destaca la “hazaña de la modernización” de China desde 1949, fecha de la fundación de la República Popular, “otro centenario de suma importancia”, fecha en la que el último plan quinquenal contempla completar una parte importante del proceso de desarrollo.

Este proceso, si por algo se distingue, es porque tiene “características chinas”, el estado pone el mayor énfasis “en dar respuesta a situaciones y problemas concretos, conociendo todas las opiniones, pero actuando por sí mismo”, indica. Ríos achaca isto á importancia que a soberanía nacional ten para o PCCh, tras la colonización sufrida en el siglo XIX y principios del XX por las potencias europeas y Japón.

El mercado en China

Esta clara conciencia “de ser un país destruido por 25 años de guerra” se ha traducido en un modelo de desarrollo orientado a la mejora constante de las condiciones de vida. Desde 1949, China ha logrado duplicar su Producto Interno Bruto (PIB) ocho veces, con diferentes fases y un modelo en evolución que nunca ha significado la pérdida del control de la economía por parte del Estado.

“En China hay un mercado”, explica Ríos, “solo que es un mercado dirigido por un estado que permite la iniciativa privada pero siempre sujeta al interés general”, Lo que le da al sistema público algunos resortes para controlar la situación social que en Europa y los países occidentales“ perdieron hace mucho tiempo ”.

Como ejemplo de esto, la crisis económica que se desató en 2008, que en el mundo occidental implicó “políticas de recortes y restricciones a las libertades”, dijo. Por su parte, China ha apostado por grandes paquetes de estímulo económico y social “que le han permitido mantener el crecimiento e incluso ampliar las libertades”, al tiempo que protegen al Estado una parte importante de la economía.

“China no se contenta con ser la fábrica del mundo”, dijo Ríos. detalla el cambio en un modelo de crecimiento acelerado lo que les permitió dar un salto en capacidad de inversión y desarrollo poblacional hacia un modelo en el que buscan estar a la vanguardia de la ciencia o la tecnología, agregando valor a su producción. Un camino propio que les llevó a “poner un vehículo en Marte” o “superar a Estados Unidos en número de patentes anuales”.

La principal contradicción

Esta evolución también tuvo consecuencias para la visión teórica del PCCh. Hasta el último Congreso, la principal contradicción que identificaba al partido en la sociedad china residía entre la capacidad de producción y las demandas de la sociedad. Después de su XIX Congreso en 2017, en el que Xi Jinping consolidó su posición al frente del PCCh y de la República Popular, la principal contradicción se convirtió entre la demanda social y el desarrollo desequilibrado.

Este cambio es inseparable de la fase de desarrollo en la que se encuentra China, la última antes de terminar el camino hacia la “modernización del país”, que la llevará a equipararse socioeconómicamente con las grandes potencias y desempeñar su papel en la gobernanza global. “Una etapa crucial”, define Xulio Ríos, quien marca 2033 y 2049 como las fechas para culminar los principales aspectos.

Pero, “China todavía tiene un largo camino por recorrer”, dice Ríos. el cual señala que una vez superadas las metas en términos absolutos aún estarán pendientes de resolver cuestiones como la desigualdad de ingresos, “600 millones de personas ganan menos de 1.000 yuanes al mes”, precisamente en ese sentido, una de las metas fijadas en el actual plan quinquenal es introducir a esos “600 millones de personas en la clase media”.

Tercer término

Con base en la situación y la dinámica actual dentro del PCCh, Ríos cree que Es probable que Xi Jinping extienda su gobierno por al menos un nuevo mandato, rompiendo con la institucionalidad creada en la época de Deng Xiaoping para evitar los errores de la Revolución Cultural, pero consistente con los peligros y miedos identificados en el último tramo del camino de la modernización del país, que también conlleva una menor pluralidad dentro del PCCh .

La apuesta de Xi es apuntalar el estado de derecho basado en el léxico, una corriente legal china y la conversión en un Partido diseño de nivel superior, capaz de liderar la sociedad, legitimándose a través de su capacidad de gestión, y transformando la China de 1949, uno de los países más pobres de la época, en la primera potencia mundial.

Comprender a China

Aunque los medios occidentales juegan su papel en minimizar, ridiculizar y trivializar el conocimiento sobre China, el autor reconoce que una dificultad obvia para acercarse a ese mundo “es lo diferente que es”. evolucionando ya no como un estado en sí mismo, sino como una civilización, “La única de las grandes civilizaciones que aún está viva”, lo que le ha llevado a desarrollar en los últimos dos mil años una cultura específica y original, “en la que el universo confuciano tiene mucho que ver”.

Esto es utilizado por EE.UU., Japón o la Unión Europea para poner su poder blando al servicio de prevenir el ascenso de China, un conflicto que durará “hasta que descubran que la única posibilidad en el futuro es la convivencia”, dice. . diseñan, dice, campañas de desinformación dirigidas a vender la imagen de que China es el diablo, acusándola de genocidio o limpieza étnica por su respuesta al terrorismo de grupo uigur, con sede en la provincia de Xinjiang, mientras “contemporizan con la represión y suspensión de la autonomía de Cachemira por la India ”, o con la masacre que está cometiendo Israel contra el pueblo palestino.

Esta imagen de guerra contra China no quita que hay “Mucho por hacer en cuanto a nacionalidades”, matiza Rivers, y menciona la reducción de hablantes nativos en la región de Mongolia Interior. Respecto a Xinjiang, adonde viajó, señala que “es una zona militarizada con una situación de mejora”.

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